viernes, 10 de julio de 2009

Orson Welles, Guadix y el cine.



Orson Welles, Guadix y el cine.
5 de julio de 2009.

No fue entendido en su época, pero el transcurrir del tiempo ha permitido que se reconozca su genialidad. Será su ópera prima “Ciudadano Kane” la que, muchos años después de su estreno, lo haría pasar a los anales de la historia del cine como el director de la película más estudiada y analizada por la crítica y quienes aman el cine. Revolucionó todo un sistema de creencias estilística y sentó las bases del cine moderno tanto narrativa como visualmente.
Sabemos que Orson Welles pasó unos años en Europa, con largas temporadas en nuestro país, que llegó a conocer y a amar profundamente. Aquí se quedó embelesado con El Quijote escrito por Cervantes y soñaba con trasladarla a la gran pantalla. Y es aquí donde descubrimos su relación con Guadix.
Se había propuesto realizar un documental de treinta minutos basado en el dialogo sostenido entre el propio Welles y una niña llamada Dulcie en el que éste le explicaba en tono de cuento infantil las aventuras del ilustre caballero don Quijote y de su fiel escudero Sancho. Se fue a Méjico a acometer el rodaje, era 1957. Sin embargo la idea crecería y crecería, y lo que empezó como un simple documental acabó como una obra maestra inacabada y maldita de la que durante mucho tiempo nada se supo. En 1967 Orson Welles decía que su problema era que Don Quijote y Sancho tenían una vida propia que él, como cineasta, no podía detener, porque no eran marionetas; eran libres y curiosamente independientes. Para Welles don Quijote y Sancho eran las dos mitades de España. El hidalgo representaba el sueño español de la caballerosidad en toda su absurda maravilla. La locura llena de nobleza, de dignidad y de incorruptible galantería que iluminaba el carácter español. Su escudero era la tierra española misma, era todos los hombres que han vivido sobre ella desde que se aró por vez primera.
El documental solo era fiel a la novela cervantina en su espíritu. El proceso de adaptación no consistía en transcribir en imágenes lo que estaba escrito en un libro, sino construir sobre él una nueva dimensión que lo reinventase y actualizase. Y aquí está la clave, por la magia del cine, don Quijote y Sancho son trasladados a la España del siglo XX. Este planteamiento acercaba la realidad de don Quijote a la realidad cotidiana. El hidalgo ya no cabalgaba a Rocinante en la lejanía, sino que sus cruentas batallas las libraba en nuestros días.
Welles ensayó diferentes montajes pero ninguno le satisfizo. A su muerte, Jesús Franco se puso manos a la obra para recopilar los más de cien mil metros de película dispersos en diferentes países. Para el montaje, se valió de ciertas instrucciones que Welles había dejado escritas antes de su fallecimiento en 1985. El resultado fue una película “Don Quijote de Orson Welles” de 117 minutos que nos dan una muestra más que representativa de la tremenda calidad que atesora la cinta y que fue exhibida por primera vez en la EXPO 92 de Sevilla, y que se editó después en video. Toda una joya, en la que Guadix, y específicamente sus cuevas viven algo más de dos minutos de gloria, aunque eso sí, transformada por un momento en La Mancha. Un cartero lleva a Teresa Panza la primera y única carta que su marido Sancho le escribe. En ella le habla del cine. Y se ve una escena en la que Orson Welles aparece en la puerta de una de nuestras cuevas.
Pero no fue la única vez que estuvo por estas tierras. Durante varias semanas del mes de noviembre de 1968, se rodaron en nuestra ciudad diferentes escenas de la película Tepepa. La acción se desarrolla en el marco de la Revolución mejicana. Welles representa al coronel Cascorro. Se reconocen la Puerta Alta, la calle de la Fuente, el Caño de Santiago, la fachada de la iglesia, la plaza y la calle que desemboca en el Arco de San Torcuato. La censura eliminó unas escenas de la Plaza de Santiago en las que un obispo aparecía como testigo de una ejecución y aquella en la que un fraile con una cruz es rechazado por el guerrillero Tepepa. Es durante esta parte de la película que reconocemos al genial Orson Welles en Guadix. La música es de otro fuera de serie, Ennio Morricone. Así que puedes presumir de vivir es esta ciudad que “es de cine” y que ha sabido seducir a importantes protagonistas del séptimo arte.



1 comentario:

Pepe Jiménez dijo...

Me produce una enorme satisfacción que el proyecto que hicimos no haya caido en el sueño de polvo y olvido de una estantería.
De la edición del vídeo original agradezco que hayan respetado la llegada de Claudia Cardinale a la estación y los nombres de las personas que nos ayudaron sacarlo adelante