Mostrando entradas con la etiqueta Fábulas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fábulas. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de agosto de 2008

Fábula de la mona.



Fábula de la mona.
De Samaniego

Subióse una mona a un nogal,
y cogiendo una nuez verde,
en la cáscara la muerde,
con que le supo muy mal.

Arrojóla el animal
y se quedó sin comer.

Así suele suceder
al que su empresa abandona,
por tener,
como la mona,
un principio que vencer.


Fábula del león enamorado de la hija del labrador.

El león enamorado de la hija del labrador
De Esopo

Se había enamorado un león de la hija de un labrador y la pidió en matrimonio.
Y no podía el labrador decidirse a dar su hija a tan feroz animal, ni negársela por el temor que le inspiraba. Entonces ideó lo siguiente: como el león no dejaba de insistirle, le dijo que le parecía digno para ser esposo de su hija, pero que al menos debería cumplir con la siguiente condición:
que se arrancara los dientes y se cortara sus uñas, porque eso era lo que atemorizaba a su hija.
El león aceptó los sacrificios porque en verdad la amaba.
Una vez que el león cumplió lo solicitado, cuando volvió a presentarse ya sin sus poderes, el labrador lleno de desprecio por él, lo despidió sin piedad a golpes.


Moraleja: Nunca te fíes tanto como para despojarte de tus propias defensas, porque fácilmente te vencerán las personas que antes te respetaban.

Fabula de la rana y la gallina


La rana y la gallina.
De Tomás de Iriarte

Desde su charco una parlera rana oyó cacarear a una gallina.
–Vaya –le dijo–, no creyera, hermana, que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?
–Nada, sino anunciar que pongo un huevo.
–¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto!
–Un huevo solo; sí, señora mía. ¿Te espantas de eso cuando yo no me espanto de oírte como graznas noche y día? Yo, porque sirvo de algo, lo publico; tú, rana, que de nada sirves, calla el pico.


MORALEJA: Si tienes que alardear por algo, que sea por algo útil.