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miércoles, 2 de octubre de 2013
PARTICIPACIÓN SOCIAL DE LAS MUJERES EN LANTEIRA 8-7-2013
Entre los diferentes tipos de participación que existen encontramos aquella en la que la sociedad civil, organizada en movimientos sociales, interviene estableciendo prioridades según sus necesidades con el fin de conseguir calidad de vida y bienestar, así como implicación política. A través de esta, la ciudadanía se integra en el proceso de adopción de decisiones en la esfera pública.
El ámbito municipal es el espacio propicio para la participación social. Los ayuntamientos son la administración más próxima a la ciudadanía y, en la gestión que realizan, existe un evidente interés público. Por ello los movimientos sociales persiguen influir en la agenda local para la defensa y promoción de los intereses sociales.
No basta con votar cada cuatro años para decidir la composición de las corporaciones municipales, es necesario formular, elaborar y aplicar políticas públicas que estas deben llevar a cabo. La participación social comprende aquellas acciones de la ciudadanía orientadas a influir en el proceso político y sus resultados.
De no producirse esta necesaria participación, la política se profesionaliza puede terminar perdiendo el norte, fenómeno al que, por otra parte, estamos asistiendo en estos momentos.
Por eso quiero traer a estas páginas un sencillo ejemplo de participación social llevado a cabo por el movimiento asociativo de mujeres de Lanteira.
La “Asociación de Mujeres Vista Alegre” planteó a su ayuntamiento la necesidad de tener en cuenta las necesidades de las ciudadanas del municipio a la hora de establecer los acuerdos de concertación con la Diputación Provincial de Granada. El pleno asumió sus propuestas, ha delegado en la asociación la gestión del proyecto y esto ha dado lugar a un intenso trabajo que se desarrolla durante todo el año desde el seno de la asociación y para todas las mujeres del pueblo. Una de ellas es la XII Semana de la Mujer.
Esta asociación forma parte de la Federación de Asociaciones de Mujeres de la “Sulayr”, vinculada al Grupo de Desarrollo Rural de la Comarca de Guadix, y por esta razón me invitaron a participar. Me llamó Chari Garzón Cabrerizo, una activista inteligente, culta y comprometida que me pidió que clausurara la semana en un encuentro con las asociadas. Quería que hablase de la necesaria participación de las mujeres y que insistiera en el descubrimiento de las trampas que la sociedad patriarcal ha ido poniendo a las de nuestro sexo para mantener el control y el poder.
Me comentó que previamente, en otras sesiones, abordarían aspectos relacionados con la salud. De tal manera el que Gabriel Medialdea impartió la charla coloquio “Salud Holistica”. El holismo se refiere a la doctrina filosófica que plantea que la realidad, en este caso del cuerpo, es un todo distinto de la suma de las partes que lo componen. No somos solo hígado más cerebro más aparato reproductor. Somos, además, la manera en que todos los sistemas se relacionan entre ellos y con el medio en el que nos desenvolvemos. Completaron el abordaje de la salud con la actividad “Ponte las zapatillas y nos vemos en la Plaza”.
Maria Isabel Garrido Gámez es otra de las asociadas, una mujer emprendedora, que no quiere abandonar su pueblo y se compromete con él. Ha creado su propia empresa dedicada a la confección de prendas de vestir, ya que es una virtuosa de la aguja y la tijera. De sus manos han salido maravillosos diseños. He coincidido con ella en otras ocasiones. La última fue en una mesa redonda en La Calahorra hablando de responsabilidad social corporativa. Ella me comentó otro grupo de actividades desarrolladas y que tenía como centro la identidad comarcal. Para ello se organizaron dos visitas. Una a la ciudad de Guadix. Con “Guiteatro”conocieron un poco más la capital de la comarca. Según Mª Isabel las mujeres de Lanteira se desplazan a la ciudad para realizar compras, pero apenas conocen zonas ajenas a las comerciales. Se cumple la máxima de “tan cerca pero tan lejos” por lo que acompañadas de un actor, que por momentos era Diego de Siloe, Pedro Antonio de Alarcón o Carlos Ros, se acercaron al Mirador de la Magdalena, al Paseo de la Catedral…. Siempre acompañadas por las narraciones de los personajes. Lógicamente aprovechamos la ocasión para poner de manifiesto que el protagonismo de esa acción la tuvieron los personajes masculinos, ignorando las aportaciones de las mujeres. Hicimos la sugerencia de incorporar a esta visita a Hamda y Zaynab, las poetisas accitanas ignoradas por la historia oficial.
La segunda visita didáctica fue a los Baños Árabes de Dólar y les permitió conocer parte de la vida cotidiana ya desaparecida.
La presidenta de la asociación Juana López me habló de los talleres en los que se han iniciado: decoración de tejas y bolsas de papel y manualidades de goma Eva.
Como prometí a Chari Garzón, participé con “Un toque de canela”. Invité a las mujeres a convertir las cocinas domésticas, ese espacio que el androcentrismo considera exclusivo del sexo femenino, en verdaderos laboratorios de cambio social, mientras realizamos una receta de natillas. Algunos de los ingredientes: la leche es la comunidad, la canela en rama son las personas que intervienen en ella como agentes sociales, el azúcar es el movimiento asociativo de mujeres, los huevos son la clase política y la harina de maíz son los presupuestos con perspectiva de género. A fuego lento, con saber hacer y sin prisas, estos ingredientes se transforman en un dulce increíble. De igual manera la participación activa de las mujeres puede lograr un cambio imprescindible que acabe con lacras como la violencia de género, la más evidente seña de desigualdad de sexos.
Tras el coloquio terminamos en el Bar Felix, hoy es un acto habitual pero hace unos años era impensable ¿mujeres solas en un bar? En la agradable terraza, con un refresco, hicimos repaso de las cosas que sí han cambiado y llegamos al acuerdo de que las únicas batallas que se pierden son las que no se libran.
noche de estrellas
Noche de estrellas.
30/7/2013.
Hay una actividad que me apasiona y me produce una sensación de paz y bienestar increíble, y a la que no puedo dedicar el tiempo que deseo, lamentablemente. En estas cálidas noches veraniegas, busco mi tumbona playera, la colcha de retazos que hizo mi madre para mí, y me tumbo a mirar al cielo. Puedo pasar horas y horas mirando el parpadear de las estrellas y la luz fija que emiten los planetas. Intento descubrir las constelaciones y aprender el nombre de las estrellas que las forman…Y mientras hago esto siempre me sorprende el encendido brillo de una estrella fugaz, que me permite formular un deseo. La única cosa que no puedo hacer es contar estrellas, mi abuela me advirtió, cuando yo era una niña, que de hacerlo me saldrían verrugas. Ella sabía que es casi inevitable contarlas en algún momento, por eso también me enseñó un remedio casero para eliminar esas pequeñas tumoraciones: cubrirlas con una gota de resina blanca del tallo de un higo verde.
Mi abuelo mucho más pragmático me decía: no va a pasarte nada por contar estrellas, eso de las verrugas es una historia heredada de las madres judías perseguidas en la España cristiana, les decían eso a sus hijos para que no se les reconociese por su costumbre de buscar la primera estrella de la noche, así les preparaban par saber el momento preciso en el que comenzaba el año judío, en que celebran la fiesta austera de Rosh Hazaña.
Por estas enseñanzas de mi abuela y mi abuelo, que eran la cara y la cruz de una misma realidad, he tenido la certeza desde mi infancia, de que el conocimiento se adquiere sumando las versiones que nos aportan quienes nos rodean y que serán diferentes dependiendo de quien lo describe y su bagaje cultural.
En cualquier caso la inmensidad del cielo oscuro y las mágicas luces que en él se encienden me seducen. Al contemplarlo pienso en cuantas personas, desde que el mundo es mundo, las han buscado para orientarse en la noche, para marcar el rumbo de la navegación, los veo componiendo figuras con los grupos de estrellas y creando leyendas para recordar las rutas a seguir.
El próximo fin de semana, concretamente el viernes día nueve, quiero subir a Jerez del Marquesado a disfrutar de la VI Edición de Noche de Estrellas, que desde el Camping de La Lomilla promete acercarnos a este fascinante mundo. Además podremos disfrutar de “la lágrimas de San Lorenzo”esa deliciosa lluvia de Perseidas ¡Pon rumbo a las estrellas! ¡Las tienes tan cerca!
domingo, 4 de abril de 2010
El impertinente feminismo.
El impertinente feminismo.
Ana María Rey Merino.
27 de marzo de 2010
Cuando desde la Federación de Asociaciones de Mujeres de la Comarca de Guadix “Sulayr”, convocamos a las juntas directivas de las veinte entidades que la componen a participar en una jornada de trabajo y reflexión sobre “Feminismos y Liderazgo” sabíamos que muchos conceptos, que teníamos por seguros, se iban a tambalear. Entre otras cosas porque tenemos la certeza de que el feminismo es impertinente, así define la Real Academia de la Lengua a todo aquello que molesta de palabra o de obra. Y es muy fácil hacer la prueba. Basta con mencionarlo, y cual palabra mágica, inmediatamente nuestros interlocutores tuercen el gesto, muestran desagrado, se ponen a la defensiva o, directamente comienza la refriega.
¿Por qué? Porque el feminismo cuestiona el orden establecido para quienes lo establecieron, es decir para quienes se benefician de él. Pensad por ejemplo la poca gracia que hizo que el Presidente del Gobierno nombrara a una mujer Ministra de Defensa, ese mundo de hombres hecho a la medida de los hombres frunció el ceño, sin embargo el tesón, la capacidad de dialogo y trabajo de la ministra Chacón ha limado todas las asperezas y ha conseguido el respeto de todos los generales. Recordad como pusieron el grito en el cielo los grandes empresarios cuando la ley de igualdad dispuso que las mujeres se incorporasen a los Consejos de Administración. ¿Os imagináis la cara que pueden poner los hombres de iglesia, me da igual si es cristiana, judía o musulmana, si las mujeres piden igualdad y paridad en ellas?
Elena Simón una intelectual feminista, filóloga y escritora de ensayos nos contó que el feminismo nació siendo impertinente. Corría el siglo XVIII y los revolucionarios franceses, entre los que se encontraban también muchas mujeres como Olimpia de Gouges, comenzaban a defender las ideas de “igualdad, libertad y fraternidad”. Por primera vez en la historia, se cuestionaban políticamente los privilegios de cuna y aparecía el principio de igualdad. Sin embargo, las mujeres que defendieron que esos derechos las incluían a ellas también, terminaron en la guillotina, les quitaron la cabeza como símbolo de eliminar su capacidad de pensar. Mientras, ellos siguieron pensando que habían instituido un nuevo orden por el que las libertades y los derechos políticos, sociales y económicos eran universales. Y se quedaron tan anchos y tan panchos dejando a las mujeres fuera. Es por eso que la gran filosofa española Amalia Valcárcel, dice que el “feminismo es un hijo no deseado de La Ilustración”.
Cuando analizamos los libros de historia de la forma crítica que propone el feminismo asumimos que los derechos del hombre, no fueron los de la mujer, y por eso somos tan beligerantes con el lenguaje, y procuramos a toda costa que visibilice la presencia y las aportaciones de las mujeres.
Este impertinente feminismo es una corriente de pensamiento y de acción política, en el que muchas mujeres militamos incluso sin tener conciencia de ello.
Elena Simón nos habló de las dos grandes revoluciones que se han producido en las sociedades occidentales desde la década de los 60 del siglo XX y que nos han permitido avanzar a las mujeres.
La primera ha sido la introducción en la vida cotidiana de aparatos y máquinas que simplifican y transforman las tareas diarias, tanto las encomendadas a las mujeres en el ámbito doméstico, como las encomendadas a los varones en el ámbito productivo y laboral, lo que hemos dado en llamar revolución tecnológica. La segunda se ha dado sobre las personas y las relaciones entre los sexos, que durante siglos estuvieron ancladas en la división socio-sexual del trabajo y en la complementariedad, lo que hemos llamado revolución feminista.
Cuando analizamos los libros de historia de la forma crítica que propone el feminismo asumimos que los derechos del hombre, no fueron los de la mujer, y por eso somos tan beligerantes con el lenguaje, y procuramos a toda costa que visibilice la presencia y las aportaciones de las mujeres.
Este impertinente feminismo es una corriente de pensamiento y de acción política, en el que muchas mujeres militamos incluso sin tener conciencia de ello.
Elena Simón nos habló de las dos grandes revoluciones que se han producido en las sociedades occidentales desde la década de los 60 del siglo XX y que nos han permitido avanzar a las mujeres.
La primera ha sido la introducción en la vida cotidiana de aparatos y máquinas que simplifican y transforman las tareas diarias, tanto las encomendadas a las mujeres en el ámbito doméstico, como las encomendadas a los varones en el ámbito productivo y laboral, lo que hemos dado en llamar revolución tecnológica. La segunda se ha dado sobre las personas y las relaciones entre los sexos, que durante siglos estuvieron ancladas en la división socio-sexual del trabajo y en la complementariedad, lo que hemos llamado revolución feminista.
Ambas han sido pacíficas, y nos han hecho diferentes de las generaciones que nos precedieron. Las mujeres podemos por primera vez en la historia realizar un proyecto de vida propio, no dependiente, incluyendo todo tipo de decisiones en las que nuestras abuelas ni siquiera soñaron. Hoy decidimos si queremos estudiar y qué, si queremos formar pareja o vivir solas, si deseamos tener hijos y cuando… Hemos mejorado, pero por el camino se han quedado minas ocultas que pueden estallar, tanto en el cambio tecnológico como en el humano. En este sentido se nos ha invitado a ponernos otros “impertinentes”, en esta ocasión esos que define la Real Academia como “anteojos con manija usados por la señoras”, para mirar y analizar de forma crítica todo cuanto nos rodea, al tiempo que nos preguntamos ¿es bueno para las mujeres? Si la respuesta es positiva entonces podremos validar esa realidad, porque lo que es bueno para las mujeres es bueno para la sociedad. Sabemos que el reto actual de la sociedad, y de la democracia, es el reparto equitativo entre mujeres y hombres de responsabilidades y obligaciones en el mundo de lo público y en el mundo de lo privado. Y para ello Elena Simón propone tres pactos: el íntimo(cada una con ella misma) basado en el autoconocimiento y la autoestima, donde se definan debilidades, fortalezas amenazas y oportunidades; el segundo un pacto entre mujeres, cada una con las demás, sin que existan barreras de partidos, en el que las diputadas dialoguen fluidamente con las amas de casa y las obreras con las empresarias, las creyentes con las descreídas, las payas con las gitanas, las nacionales con las inmigrantes… esta es la única garantía de subsistencia política para nosotras, en caso contrario seremos sombras adheridas al poderoso; el último un pacto con los hombres, ya que empoderadas de forma colectiva, estaremos en condiciones de vernos con ellos como pares, equivalentes, equipolentes, y ellos podrán ser nuestros aliados, y nuestros colegas naturales, por fin.
Otro gran bloque de trabajo fue conocer el I Plan Estratégico para la Igualdad de Mujeres y Hombres en Andalucía que se ejecutará en los cuatro próximos años con un presupuesto de casi tres mil millones de euros. Tiene tres directrices: transversalidad de género; la corresponsabilidad; y empoderamiento de las mujeres. Lo explicó con gran detenimiento Magdalena Sánchez, la Delegada de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social en Granada. Está colgado en Internet así que no me detendré en él, pero te recomiendo que lo conozcas.
Finalmente quisimos reflexionar sobre el liderazgo de las mujeres de la comarca. Es cierto que muchas tienen dificultades para verse como lideresas. No toman la palabra en público, no se proponen ni se votan como representantes, no suelen tener la iniciativa en acciones colectivas… Sí trabajan, e influyen, pero un paso por detrás, en la sombra. Nos hemos propuesto trabajar para ser osadas y dar un paso al frente. Si lo conseguimos, veremos hacerse realidad ese mundo distinto en el que creemos.
Finalmente quisimos reflexionar sobre el liderazgo de las mujeres de la comarca. Es cierto que muchas tienen dificultades para verse como lideresas. No toman la palabra en público, no se proponen ni se votan como representantes, no suelen tener la iniciativa en acciones colectivas… Sí trabajan, e influyen, pero un paso por detrás, en la sombra. Nos hemos propuesto trabajar para ser osadas y dar un paso al frente. Si lo conseguimos, veremos hacerse realidad ese mundo distinto en el que creemos.
domingo, 31 de enero de 2010
El abogado Carlos Gámez y su bisnieto Carlos Bermúdez.
El abogado Carlos Gámez y su bisnieto Carlos Bermúdez.
Ana María Rey.
1 de febrero de 2010.
Hace un tiempo escribí sobre el Colegio de Abogados en Guadix creado al calor de la ley del Poder Judicial de 1870 que preveía esa posibilidad en aquellos partidos donde 20 abogados ejercieran la profesión, y nuestra ciudad los tenía. Algunos de ellos eran hombres muy populares como Antonio Joaquín Afán de Ribera o Maximiano Labella González. El 12 de mayo de 1894 se reunieron, además de los abogados constituyentes, otros letrados muy conocidos, entre los que destacan Víctor Rafael de la Oliva, Perfecto Porcel y Carlos Gámez.
Precisamente este último abogado es el protagonista de esta columna, porque este mundo sin fronteras que es Internet ha permitido que un bisnieto de este abogado leyese el articulo y se pusiese en contacto conmigo.
Así que primero quiero agradecer a don Carlos Bermúdez López el maravilloso regalo que me ha hecho llegar desde la ciudad italiana de Padua en la que reside.
Don Carlos me ha enviado por correo postal (sí, un sobre en el que se identifican la persona remitente y la destinataria, con letra escritas a mano con pluma o bolígrafo, y sellos, que se deposita en un buzón callejero y aparece en tu domicilio) dos fotografías, una caricatura, un detallado árbol genealógico y una partida de bautismo, además de una copia del artículo que yo escribí y una carta mecanografiada.
He de manifestar que si la red no conoce límites, el correo ordinario tampoco. De no haber sido por la buena disposición de quienes trabajan en el servicio de correos de Guadix la carta nunca hubiese llegado a mí, ya que no disponía de una dirección identificable. La cartera Rosa María Ortiz Cuevas colocó en el sobre un papelito amarillo, de los que se pegan para hacer recordatorios, en el que se podía leer “ Dárselo a Fernando”. Así el mágico sobre llegó a la mesa de trabajo de mi marido, que después me lo hizo llegar. Así tras un largo viaje la documentación estaba por fin en mis manos.
Abrí el sobre muy emocionada porque apenas recibo correspondencia escrita por el procedimiento tradicional, y me gusta poner en marcha todo el ritual. Mirarlo bien por delante y por detrás; detenerme en los sellos; intentar imaginar a quien lo remite escribiendo sobre él; en fin, chequeando el aspecto del sobre.
Después de un momento tomé un bonito abrecartas, que parece un estilete, y limpiamente accedí al corazón del sobre. Con cierto desasosiego introduje la mano por la abertura intentando adivinar lo que había en él y noté la tersura de un papel que anunciaba la presencia de una imagen. Tiré de ella y vi a un caballero ataviado con traje académico, el que utilizan los licenciados y doctores asistentes a los actos solemnes: toga, muceta y birrete. Era el abogado Carlos Gámez Hernández nacido en Cogollos el 3 de noviembre de 1850, hijo de Antonio y Francisca.
La fotografía es en blanco y negro, y como soy una mujer technicolor intenté imaginarla como si estuviese presente en el momento de realizarla.
La toga es una prenda de vestir exterior que comenzó a ser usada por primera vez en la Roma Republicana como símbolo de rango entre sus ciudadanos. La toga Romana, era una prenda semicircular, voluminosa y elegante, que originalmente se utilizaba como prenda diaria de uso común y que paulatinamente, debido a que daba poca libertad de movimiento para la realización de las labores cotidianas, fue adaptada sólo como prenda para usarse en las sesiones del Senado o en ceremonias solemnes. Como indumentaria universitaria, comenzó a ser utilizada en el siglo XI, cuando la Universidad de Toulouse en Francia, la adoptó como vestimenta para distinguir al Rector y a sus Consejeros, más tarde, en la Universidad de París, se instituyó y reglamentó por primera vez, como una prenda para resaltar a quienes la institución los había distinguido con reconocimientos, grados y dignidades propias de su trayectoria académica. De esta forma y a partir de ese momento, fue adoptado como símbolo de dignidad en diversas universidades del mundo. Se la conoce también como “traje talar” porque llega hasta los talones. La de Carlos Gámez Hernández es negra, bajo ella se suele llevar traje enteramente negro, o azul marino, con camisa blanca. En el caso de doctores, la toga dispondrá de puños de encaje, conocidos como puñetas, sobre un vivo de igual tejido y color que la muceta. Como que nuestro protagonista no tiene puñetas, deduzco que la imagen se recogió en el acto de licenciatura en Derecho.
Sabemos cual era su disciplina por lo que es fácil saber el color de la muceta. Quizá convenga precisar que esta prenda es la esclavina que cubre el pecho y la espalda, hasta el codo y abotonada por delante. De conformidad con lo previsto en el Real Decreto de 6 de marzo de 1850 firmado por Isabel II, en los Decretos de 4 de agosto de 1944,y en la Orden de 30 de noviembre de 1967, así como en razón del uso y costumbre universitarios, los colores propios de las diferentes titulaciones son, entre otros: blanco el de Teología; amarillo oro el de Medicina; morado el de Farmacia; azul celeste el de Filosofía y Letras, Geografía e Historia, Filología, Antropología y Ciencias de la Educación; azul turquí el de Física, Geología, Matemáticas, Química, Biología e Informática; verde el de Veterinaria; verde claro, el de Ciencias de la Actividad Física y Deportiva; anaranjado, el de Ciencias Políticas, Sociología, Económicas y Empresariales; gris medio, el de Enfermaría; gris azulado, el de Ciencias de la Información; violeta, el de Psicología; marrón, el de titulaciones concedidas por las escuelas técnicas; y rojo granate, el de Derecho. Así que ya hemos incorporado una brillante tonalidad a la fotografía.
Acaso la pieza más relevante de la indumentaria académica sea el birrete, por el simbolismo que se le ha atribuido “distinción y protección en la mejora de la Ciencia” Es sabido que en cualquier vestimenta y atavío de gala siempre ha existido una consideración especial en torno a la prenda que cubre la cabeza, que va mucho más allá de razones prácticas, funcionales o de seguridad. Su tratamiento ornamental, a veces de gran lujo, ha servido para jerarquizar e indicar el rango o actividad del personaje. La culminación de semejante boato la ostentan precisamente los cascos, mitras, capelos, tiaras y coronas, de cuyo simbolismo no se puede dudar. El birrete universitario ha ido evolucionando con el transcurso de los siglos, en el decreto de 1850 ya se especificaba que el de “licenciado” también denominado bonete, tenía forma hexagonal, con una altura de unos quince centímetros, y está forrado de raso negro, la borla es de seda floja, de dos centímetros de largo, del color distintivo de la Facultad en la que se obtuvo el título de Licenciado, en este caso rojo. Así confirmamos que no tenía el titulo de doctor porque entonces el birrete tiene forma octogonal, forrado de raso negro con flecos del color distintivo de la Facultad en la que obtuvo el doctorado.
La prosa legal y el cuidado puesto en la configuración del birrete patentizan la superior significación que dicha prenda académica posee, y la distinción que otorga a quien la porta sobre su cabeza, lo que aparece explícitamente en las fórmulas rituales utilizadas. Por ejemplo, cuando en la festividad de Santo Tomás de Aquino la Universidad de efectúa la investidura de doctores, el rector pronuncia las siguientes palabras: “Recibe el birrete laureado, antiquísimo y venerado distintivo del magisterio. Llévalo sobre tu cabeza como la corona de tus estudios y merecimientos” Referencias a la cultura clásica y a toda una tradición que hunde sus raíces en la historia europea se hacen evidentes en la fórmula empleada en la ceremonia de investidura de doctor “honoris causa!: Accipe capitis decorem apice..., quo non solum splendore ceteros praecellas, sed quo etiam tamquam Minervae casside ad certamen munitior sis (Para que no solo deslumbres a las gentes, sino que además, como el yelmo de Minerva, estés preparado para la lucha)
El último detalle lo encontramos en el libro que Carlos tiene en la mano izquierda que es definitivo. El ritual dice: He aquí el libro abierto para que descubras todos los secretos de la Ciencia. Helo aquí cerrado para que dichos secretos, según convenga, los guardes en lo profundo del corazón.
Quiero compartir contigo esta fotografía que es la primera que encontré en mi maravilloso regalo. Más adelante te presentaré el resto.
Ana María Rey.
1 de febrero de 2010.
Hace un tiempo escribí sobre el Colegio de Abogados en Guadix creado al calor de la ley del Poder Judicial de 1870 que preveía esa posibilidad en aquellos partidos donde 20 abogados ejercieran la profesión, y nuestra ciudad los tenía. Algunos de ellos eran hombres muy populares como Antonio Joaquín Afán de Ribera o Maximiano Labella González. El 12 de mayo de 1894 se reunieron, además de los abogados constituyentes, otros letrados muy conocidos, entre los que destacan Víctor Rafael de la Oliva, Perfecto Porcel y Carlos Gámez.
Precisamente este último abogado es el protagonista de esta columna, porque este mundo sin fronteras que es Internet ha permitido que un bisnieto de este abogado leyese el articulo y se pusiese en contacto conmigo.
Así que primero quiero agradecer a don Carlos Bermúdez López el maravilloso regalo que me ha hecho llegar desde la ciudad italiana de Padua en la que reside.
Don Carlos me ha enviado por correo postal (sí, un sobre en el que se identifican la persona remitente y la destinataria, con letra escritas a mano con pluma o bolígrafo, y sellos, que se deposita en un buzón callejero y aparece en tu domicilio) dos fotografías, una caricatura, un detallado árbol genealógico y una partida de bautismo, además de una copia del artículo que yo escribí y una carta mecanografiada.
He de manifestar que si la red no conoce límites, el correo ordinario tampoco. De no haber sido por la buena disposición de quienes trabajan en el servicio de correos de Guadix la carta nunca hubiese llegado a mí, ya que no disponía de una dirección identificable. La cartera Rosa María Ortiz Cuevas colocó en el sobre un papelito amarillo, de los que se pegan para hacer recordatorios, en el que se podía leer “ Dárselo a Fernando”. Así el mágico sobre llegó a la mesa de trabajo de mi marido, que después me lo hizo llegar. Así tras un largo viaje la documentación estaba por fin en mis manos.
Abrí el sobre muy emocionada porque apenas recibo correspondencia escrita por el procedimiento tradicional, y me gusta poner en marcha todo el ritual. Mirarlo bien por delante y por detrás; detenerme en los sellos; intentar imaginar a quien lo remite escribiendo sobre él; en fin, chequeando el aspecto del sobre.
Después de un momento tomé un bonito abrecartas, que parece un estilete, y limpiamente accedí al corazón del sobre. Con cierto desasosiego introduje la mano por la abertura intentando adivinar lo que había en él y noté la tersura de un papel que anunciaba la presencia de una imagen. Tiré de ella y vi a un caballero ataviado con traje académico, el que utilizan los licenciados y doctores asistentes a los actos solemnes: toga, muceta y birrete. Era el abogado Carlos Gámez Hernández nacido en Cogollos el 3 de noviembre de 1850, hijo de Antonio y Francisca.
La fotografía es en blanco y negro, y como soy una mujer technicolor intenté imaginarla como si estuviese presente en el momento de realizarla.
La toga es una prenda de vestir exterior que comenzó a ser usada por primera vez en la Roma Republicana como símbolo de rango entre sus ciudadanos. La toga Romana, era una prenda semicircular, voluminosa y elegante, que originalmente se utilizaba como prenda diaria de uso común y que paulatinamente, debido a que daba poca libertad de movimiento para la realización de las labores cotidianas, fue adaptada sólo como prenda para usarse en las sesiones del Senado o en ceremonias solemnes. Como indumentaria universitaria, comenzó a ser utilizada en el siglo XI, cuando la Universidad de Toulouse en Francia, la adoptó como vestimenta para distinguir al Rector y a sus Consejeros, más tarde, en la Universidad de París, se instituyó y reglamentó por primera vez, como una prenda para resaltar a quienes la institución los había distinguido con reconocimientos, grados y dignidades propias de su trayectoria académica. De esta forma y a partir de ese momento, fue adoptado como símbolo de dignidad en diversas universidades del mundo. Se la conoce también como “traje talar” porque llega hasta los talones. La de Carlos Gámez Hernández es negra, bajo ella se suele llevar traje enteramente negro, o azul marino, con camisa blanca. En el caso de doctores, la toga dispondrá de puños de encaje, conocidos como puñetas, sobre un vivo de igual tejido y color que la muceta. Como que nuestro protagonista no tiene puñetas, deduzco que la imagen se recogió en el acto de licenciatura en Derecho.
Sabemos cual era su disciplina por lo que es fácil saber el color de la muceta. Quizá convenga precisar que esta prenda es la esclavina que cubre el pecho y la espalda, hasta el codo y abotonada por delante. De conformidad con lo previsto en el Real Decreto de 6 de marzo de 1850 firmado por Isabel II, en los Decretos de 4 de agosto de 1944,y en la Orden de 30 de noviembre de 1967, así como en razón del uso y costumbre universitarios, los colores propios de las diferentes titulaciones son, entre otros: blanco el de Teología; amarillo oro el de Medicina; morado el de Farmacia; azul celeste el de Filosofía y Letras, Geografía e Historia, Filología, Antropología y Ciencias de la Educación; azul turquí el de Física, Geología, Matemáticas, Química, Biología e Informática; verde el de Veterinaria; verde claro, el de Ciencias de la Actividad Física y Deportiva; anaranjado, el de Ciencias Políticas, Sociología, Económicas y Empresariales; gris medio, el de Enfermaría; gris azulado, el de Ciencias de la Información; violeta, el de Psicología; marrón, el de titulaciones concedidas por las escuelas técnicas; y rojo granate, el de Derecho. Así que ya hemos incorporado una brillante tonalidad a la fotografía.
Acaso la pieza más relevante de la indumentaria académica sea el birrete, por el simbolismo que se le ha atribuido “distinción y protección en la mejora de la Ciencia” Es sabido que en cualquier vestimenta y atavío de gala siempre ha existido una consideración especial en torno a la prenda que cubre la cabeza, que va mucho más allá de razones prácticas, funcionales o de seguridad. Su tratamiento ornamental, a veces de gran lujo, ha servido para jerarquizar e indicar el rango o actividad del personaje. La culminación de semejante boato la ostentan precisamente los cascos, mitras, capelos, tiaras y coronas, de cuyo simbolismo no se puede dudar. El birrete universitario ha ido evolucionando con el transcurso de los siglos, en el decreto de 1850 ya se especificaba que el de “licenciado” también denominado bonete, tenía forma hexagonal, con una altura de unos quince centímetros, y está forrado de raso negro, la borla es de seda floja, de dos centímetros de largo, del color distintivo de la Facultad en la que se obtuvo el título de Licenciado, en este caso rojo. Así confirmamos que no tenía el titulo de doctor porque entonces el birrete tiene forma octogonal, forrado de raso negro con flecos del color distintivo de la Facultad en la que obtuvo el doctorado.
La prosa legal y el cuidado puesto en la configuración del birrete patentizan la superior significación que dicha prenda académica posee, y la distinción que otorga a quien la porta sobre su cabeza, lo que aparece explícitamente en las fórmulas rituales utilizadas. Por ejemplo, cuando en la festividad de Santo Tomás de Aquino la Universidad de efectúa la investidura de doctores, el rector pronuncia las siguientes palabras: “Recibe el birrete laureado, antiquísimo y venerado distintivo del magisterio. Llévalo sobre tu cabeza como la corona de tus estudios y merecimientos” Referencias a la cultura clásica y a toda una tradición que hunde sus raíces en la historia europea se hacen evidentes en la fórmula empleada en la ceremonia de investidura de doctor “honoris causa!: Accipe capitis decorem apice..., quo non solum splendore ceteros praecellas, sed quo etiam tamquam Minervae casside ad certamen munitior sis (Para que no solo deslumbres a las gentes, sino que además, como el yelmo de Minerva, estés preparado para la lucha)
El último detalle lo encontramos en el libro que Carlos tiene en la mano izquierda que es definitivo. El ritual dice: He aquí el libro abierto para que descubras todos los secretos de la Ciencia. Helo aquí cerrado para que dichos secretos, según convenga, los guardes en lo profundo del corazón.
Quiero compartir contigo esta fotografía que es la primera que encontré en mi maravilloso regalo. Más adelante te presentaré el resto.
martes, 18 de noviembre de 2008
El paisaje industrial del Marquesado.


El paisaje industrial del Marquesado.
12.11.08
El otoño que invita a la naturaleza a desvestirse, es un tiempo en el que añoro el magosto. Esa celebración celta arraigada en los castaños, árboles robustos, frondosos, acogedores y fecundos. Los magostos se realizan entre la festividad de Todos los Santos y la de San Martín (el 11 de noviembre) y han mantenido desde antiguo un halo mágico. Las nieblas otoñales, el humo de las hogueras y la castaña como símbolo de la inmortalidad, han traído a mí los recuerdos de la cándida adolescencia cuando, a la luz de la Luna y al son de gaitas, los mozos y las mozas danzábamos alrededor de las llama. En el magosto nos conjurábamos para evitar los “castañazos” de la vida y para sobrevivir sin necesitar que “nos sacaran las castañas del fuego” Para ello, con las cenizas de la hoguera, marcábamos nuestras mejillas y el mentón.
Para sacudirme la morriña me inscribo en la visita organizada por el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Delegación Provincial de Cultura, con motivo de las Jornadas Europeas del Patrimonio, titulada “El paisaje industrial de Andalucía” Embarco en la aventura a Fernando y a Tati. Así iniciamos un otoñal y enriquecedor paseo por las minas del Marquesado del Zenete.
Tuvimos un guía de lujo, el incombustible y siempre ameno José María Martín Civantos. Interesante y atípico profesor de la Universidad de Granada muy vinculado a nuestra zona. Comparto con él la ilusión de llegar a conocer todos los secretos que esconde celosamente la Alcazaba de Guadix, y la pasión por recuperar la mayor parte del rico patrimonio de la comarca. El año pasado nos enseñó mucho sobre el legado de la arquitectura árabe, y de hecho es el ideólogo del Centro de Interpretación de Ferreira. Lo dicho todo un lujo.
Habíamos quedado a las diez y media de la mañana en las Minas de Santa Constanza, en el municipio de Jérez del Marquesado, y puntualmente aparecieron un autobús procedente de la capital, y varios vehículos particulares de la comarca.
La primera pregunta era de examen ¿qué es el paisaje industrial? La ley de Patrimonio histórico de Andalucía define el patrimonio industrial como el integrado por el conjunto de bienes vinculados a la actividad productiva, tecnológica, fabril y de la ingeniería, en cuanto son exponentes de la historia social, técnica y económica de nuestros pueblos. Y también considera que el paisaje asociado a dichas actividades es parte integrante de nuestro patrimonio, por lo que incluye su protección en la figura de “Lugar de interés industrial”
Dejamos que la mirada se impregnen de cuanto nos rodea. Restos de una fundición con tres enormes chimeneas, conductos de ventilación, escombreras, montículos de escoria, un oxidado y desvencijado castillete sobre el Pozo Josefina, el poblado habitado por vacas, la original iglesia invadida por zarzas, almacenes, pequeñas edificaciones adosadas con patio posterior que ya tienen el cielo por tejado y el suelo cubierto por una exuberante alfombra de brezo rosa, el verde bosque de pinos, la deslumbrante nieve de la sierra, la silueta de algunos pueblos… Pero también percibimos el mugir de vacas de cuernos retorcidos, ladridos de asustados perros, trinar de pájaros que nos contemplan con indiferencia, silbidos del aire en las alambradas, el zumbido de abejas y nuestros pasos sobre la roca… Al caminar liberamos el agradable olor a tomillos… Y la voz de Martín Civantos llama de nuevo nuestra atención, cuenta que estas minas de cobre pueden explicar por sí solas toda la historia de la minería desde sus inicios en la Edad de los Metales hasta su máximo esplendor en el siglo XIX. Hay restos de un poblado del período calcolítico, vestigios ibéricos, se sabe que fue explotada en época romana, y en la nazarí estuvo en pleno apogeo según se deduce de los “Documentos árabes del Zenete” publicados por González Palencia. Nos recuerda que en estos períodos la gente del Marquesado solo trabajaba en las minas cuando se lo permitía la agricultura y como una actividad complementaria. En 1865 se levanta la fundición de Santa Constanza que cerrará en 1874. Vuelve a producir en 1888 y a pesar de su originalidad tecnológica (Jérez figura entre las primeras de España en que se introdujo la perforación de aire comprimido) el fracaso fue estrepitoso debido, sobre todo, al empobrecimiento de las menas, cerrando seis años después. Tras la Guerra Civil, en 1944, se inició el último período de actividad que centró su atención en el aprovechamiento de las antiguas escombreras, el acondicionamiento de las instalaciones y el desagüe de la mina. En 1955 se desmontaron definitivamente las instalaciones.
Después visitamos las minas de Alquife, pero esa ya es otra historia.
martes, 28 de octubre de 2008
sábado, 9 de agosto de 2008
Wa La Galib Illa Allah.


Wa La Galib Illa Allah.
30.7.08.
Quiero hacerte una invitación para que te acerques a la historia de una relevante época de nuestra historia. Para ello tienes que ir a un bello pueblo del Marquesado del Zenete, concretamente a Ferreira. Mientras llegas disfruta del magnífico paisaje, porque aunque tengamos nuestros ojos acostumbrados a contemplar constantemente la belleza, esta zona siempre tiene detalles que nos sobrecogen por su agua, por su verde, por sus contrastes…
De esta localidad se tiene noticia escrita desde el siglo XII, gracias a un ilustre viajero, que recogió cuanto vio en el libro “Descripción de España”. Era Al Edrisí que al recorrer los caminos que unían Almería con Guadix, escribió: El viajero deja a su izquierda la cadena montañosa llamada Solayr de la Nieve, al pie de la cual se encuentran varios lugares fortificados, tales como Ferreira, fuerte conocido por sus nueces que el terreno produce en cantidad extraordinaria, abriéndose sin que se tenga necesidad de partirlas y en ninguna parte se encuentran mejores.
De gran interés es su Alcazaba, una gran torre de alquería de casi doce metros de lado por ocho y medio de altura conservada. Según José María Martín Civantos, profesor de la universidad y experto en estructuras medievales, y que por cierto es el responsable de las excavaciones de nuestra Alcazaba, la torre debía tener al menos dos plantas y una terraza superior, y se accedería a ella por una puerta de algo más de un metro de ancho realizada en arco de medio punto. En la primera planta existía un pequeño aljibe para uso exclusivo de la guarnición y un gran silo excavado en la roca, de tres metros de profundidad. La segunda planta permitiría contemplar elementos propiamente defensivos: cuatro saeteras, una en cada cara de la torre.
Tras la conquista cristiana esta torre fue integrada en una gran casona llamada “La Casa Grande”, de carácter nobiliario y estilo morisco, construida en la primera mitad del siglo XVI. Desde entonces la torre se usó para guardar grano y ganado.
Con lo que has leído, podrías pensar que te invito a ver otro montón de ruinas de las muchas que tenemos en la comarca, pero no es así, porque recientemente se ha restaurado, gracias al impulso del ayuntamiento, al frente del cual está el inagotable y muy trabajador Antonio Fornieles, hombre al que tengo en alta estima.
La participación de la Asociación de Desarrollo Rural (ADR) también ha sido fundamental para hacer que el proyecto inicial se haya convertido en un estupendo y moderno Centro de Interpretación de la Arquitectura Árabe.
En él se ofrece una completa visión de los monumentos islámicos del Marquesado del Zenete que han llegado hasta nuestros días: baños, castillos, torres vigías o aljibes.
Podrás saber más sobre la llegada de los musulmanes a Hispania y como evolucionó el poblamiento islámico en el Marquesado, gracias a una didáctica y amena proyección audiovisual que dura unos diez minutos.
Te sorprenderán las tecnologías utilizadas que van desde el tradicional audiovisual que he mencionado hasta las recreaciones virtuales, pasando por las escenografías, los hologramas (como la dama que personifica la Torre y nos explica la historia y avatares que ha sufrido desde su construcción) o los personajes corpóreos (como el abuelo y el nieto morisco que conversan, o el señor que construye flechas).
Este extraordinario Centro de Interpretación se puede visitar todos los días menos el lunes, que cierran por descanso del personal. De martes a jueves abren a la nueve de la mañana y de viernes a domingo a las once. Las tardes de verano se puede visitar desde las seis hasta las nueve.
Ahora que las tarde son largas, que no sabes como ofertar actividades diferentes a tus hijos e hijas, que viene familia a visitarte, o que invitas amigos y amigas a disfrutar de nuestra tierra, esta es un oportunidad que no debes desaprovechar. Te acercará más al conocimiento de nuestra historia y te permitirá sentir el orgullo de pertenecer a esta tierra.
Antes de abandonar las instalaciones fíjate en el pendón de guerra que hay en la sala número diez, en la que se escenifica la Torre como un espacio de refugio y defensa, en él leerás el lema de los príncipes nazaritas que da titulo a esta colaboración: Dios es el único victorioso.
domingo, 24 de febrero de 2008
Coleta de Lara, la matrona de La Calahorra

Coleta de Lara, la matrona de La Calahorra.
19.2.2008.
El hecho de que sea pública mi afición por los datos históricos relacionados con las mujeres de la comarca, inspira a algunas personas el deseo de regalarme copias de documentos que despiertan mi curiosidad y que dirigen mi atención a la lectura de libros de temática de lo más variado. Contraigo con ellas deuda de eterna gratitud.
En mis manos tengo un auto criminal fechado en diciembre de 1796, cuyo original se encuentra en el Archivo de Protocolos Notariales de Guadix. Relata que en la villa de La Calahorra un mozo soltero llamado Antonio de Reyes ha seducido y violado a Luisa Ximénez “de estado honesto y soltera” Como consecuencia la muchacha queda embarazada “con nota y escándalo” En opinión del abogado de los Reales Consejos y Regente de la Real Jurisdicción ordinaria del Marquesado Nicolás Mariano de la Bodega, el hecho se ve agravado por los intentos del mozo de inducir a la mujer “a que se valiese de bebidas para abortar; a cuyo fin el mismo Antonio de Reyes en diversas ocasiones le ha presentado los simples necesarios” La información llega a conocimiento del abogado “por repetidos avisos reservados” y para asegurar el embarazo de la muchacha manda que “se ponga este auto por cabeza del proceso, y se reciba inmediatamente declaración a la expresada Luisa Ximénez sobre si positivamente se halla embarazada y qual es su causante, y que la reconozca Coleta de Lara única matrona desta villa” Se pide también que se indague sobre los reos y cómplices de estos delitos, que se les ponga presos y se proceda al embargo de sus bienes. De todo ello da fe el notario Ramón Moreno del Castillo.
Siendo muchos los enfoques de este auto, el que quiero destacar hoy es la presencia de Coleta de Lara, la matrona.
Para empezar me llama la atención su nombre, porque Coleta es popular en Francia, y comenzó siendo el diminutivo de Nicolle, que aquí traducimos como Nicolasa. Procede del griego Nikolaos y significa “la que lleva al pueblo a la victoria” su onomástica se celebra el 6 de diciembre. También he podido saber que Coleta fue una monja francesa del siglo XIV, que llegó a santa, y que reformó la Orden de las Clarisas.
Nuestra Coleta ejercía un oficio del que se tienen datos en todas las civilizaciones. Si bien sus orígenes se remontan a la prehistoria, encontramos los primeros documentos escritos fechados en el siglo XIII, Alfonso X "El Sabio" señalaba en las Siete Partidas que la partera debía ocuparse de la atención a la gestante y al niño recién nacido y enumeraba las cualidades que debía reunir. En 1498 los Reyes Católicos promulgaron una Pragmática que regulaba el ejercicio profesional de las matronas a cargo del Real Tribunal del Protomedicato, que debía examinarlas, hubo muchas críticas a este procedimiento, por lo que finalmente las comadronas ejercieron libremente hasta 1750. En este año Fernando VII promulga una Real Cédula en la que se obliga a la partera a pasar un examen para poder ejercer. Para ser admitida a examen tenían que acreditar documentalmente limpieza de sangre, tanto de ella como de sus padres y abuelos; haber practicado al menos dos años el oficio, y ser de buena vida y costumbres. Con estos datos ya podríamos obtener el perfil de nuestra protagonista de hoy Coleta de Lara.
El Real Tribunal del Protomedicato aprueba en 1794 el reglamento de estudios de matrona en las que se recogían, entre otras obligaciones de la aspirante, el que fuera casada y tuviera permiso del marido para ejercer, además de saber administrar correctamente el bautismo de urgencia.
No se conoce más normativa sobre las matronas hasta la Ley de Instrucción Pública propuesta por el Ministro Claudio Moyano en 1857, que define a la partera como “la mujer práctica en el arte de partos o que ejerce en virtud de título”, se crea en este momento la titulación de Matrona ó Partera. Como dato curioso te diré que en España ha sido un oficio exclusivo de mujeres hasta 1980, cuando se suprime la limitación de acceso a los estudios de Matrona, a los varones ATS y Diplomados en Enfermería.
En Guadix a mediados del siglo XX ejercieron las matronas “Carmelilla”, muy popular a pesar de que nadie conoce su apellido; Luisa Jiménez; Rosario García Leyva, y Piedad Lechuga, que yo sepa. Desde hace más de veinte años es Águeda Llamas quien prepara a las mujeres de nuestra comunidad para el momento del parto. Este artículo está dedicado a todas ellas por los cuidados que nos han prestado y que nos prestan.
19.2.2008.
El hecho de que sea pública mi afición por los datos históricos relacionados con las mujeres de la comarca, inspira a algunas personas el deseo de regalarme copias de documentos que despiertan mi curiosidad y que dirigen mi atención a la lectura de libros de temática de lo más variado. Contraigo con ellas deuda de eterna gratitud.
En mis manos tengo un auto criminal fechado en diciembre de 1796, cuyo original se encuentra en el Archivo de Protocolos Notariales de Guadix. Relata que en la villa de La Calahorra un mozo soltero llamado Antonio de Reyes ha seducido y violado a Luisa Ximénez “de estado honesto y soltera” Como consecuencia la muchacha queda embarazada “con nota y escándalo” En opinión del abogado de los Reales Consejos y Regente de la Real Jurisdicción ordinaria del Marquesado Nicolás Mariano de la Bodega, el hecho se ve agravado por los intentos del mozo de inducir a la mujer “a que se valiese de bebidas para abortar; a cuyo fin el mismo Antonio de Reyes en diversas ocasiones le ha presentado los simples necesarios” La información llega a conocimiento del abogado “por repetidos avisos reservados” y para asegurar el embarazo de la muchacha manda que “se ponga este auto por cabeza del proceso, y se reciba inmediatamente declaración a la expresada Luisa Ximénez sobre si positivamente se halla embarazada y qual es su causante, y que la reconozca Coleta de Lara única matrona desta villa” Se pide también que se indague sobre los reos y cómplices de estos delitos, que se les ponga presos y se proceda al embargo de sus bienes. De todo ello da fe el notario Ramón Moreno del Castillo.
Siendo muchos los enfoques de este auto, el que quiero destacar hoy es la presencia de Coleta de Lara, la matrona.
Para empezar me llama la atención su nombre, porque Coleta es popular en Francia, y comenzó siendo el diminutivo de Nicolle, que aquí traducimos como Nicolasa. Procede del griego Nikolaos y significa “la que lleva al pueblo a la victoria” su onomástica se celebra el 6 de diciembre. También he podido saber que Coleta fue una monja francesa del siglo XIV, que llegó a santa, y que reformó la Orden de las Clarisas.
Nuestra Coleta ejercía un oficio del que se tienen datos en todas las civilizaciones. Si bien sus orígenes se remontan a la prehistoria, encontramos los primeros documentos escritos fechados en el siglo XIII, Alfonso X "El Sabio" señalaba en las Siete Partidas que la partera debía ocuparse de la atención a la gestante y al niño recién nacido y enumeraba las cualidades que debía reunir. En 1498 los Reyes Católicos promulgaron una Pragmática que regulaba el ejercicio profesional de las matronas a cargo del Real Tribunal del Protomedicato, que debía examinarlas, hubo muchas críticas a este procedimiento, por lo que finalmente las comadronas ejercieron libremente hasta 1750. En este año Fernando VII promulga una Real Cédula en la que se obliga a la partera a pasar un examen para poder ejercer. Para ser admitida a examen tenían que acreditar documentalmente limpieza de sangre, tanto de ella como de sus padres y abuelos; haber practicado al menos dos años el oficio, y ser de buena vida y costumbres. Con estos datos ya podríamos obtener el perfil de nuestra protagonista de hoy Coleta de Lara.
El Real Tribunal del Protomedicato aprueba en 1794 el reglamento de estudios de matrona en las que se recogían, entre otras obligaciones de la aspirante, el que fuera casada y tuviera permiso del marido para ejercer, además de saber administrar correctamente el bautismo de urgencia.
No se conoce más normativa sobre las matronas hasta la Ley de Instrucción Pública propuesta por el Ministro Claudio Moyano en 1857, que define a la partera como “la mujer práctica en el arte de partos o que ejerce en virtud de título”, se crea en este momento la titulación de Matrona ó Partera. Como dato curioso te diré que en España ha sido un oficio exclusivo de mujeres hasta 1980, cuando se suprime la limitación de acceso a los estudios de Matrona, a los varones ATS y Diplomados en Enfermería.
En Guadix a mediados del siglo XX ejercieron las matronas “Carmelilla”, muy popular a pesar de que nadie conoce su apellido; Luisa Jiménez; Rosario García Leyva, y Piedad Lechuga, que yo sepa. Desde hace más de veinte años es Águeda Llamas quien prepara a las mujeres de nuestra comunidad para el momento del parto. Este artículo está dedicado a todas ellas por los cuidados que nos han prestado y que nos prestan.
domingo, 10 de febrero de 2008
Soñé en una noche fría

Soñé en una noche fría.
5.2.2008
Hace años escribía que en una noche fría soñé que, por obra y gracia de las ninfas de las fuentes, todos los baños de nuestra comarca recuperaban su antiguo esplendor…. Así que cuando MariÁngeles Lázaro me comunicó que, desde la asociación a la que pertenecemos, dedicada a la Conservación del Patrimonio de Guadix y Comarca, se había programado una conferencia con el título “El baño árabe de Aldeire. Nuevas aportaciones desde la arqueología”, pensé que las ninfas se habían puesto manos a la obra. En realidad no eran ellas, pero sí el equipo de arqueología que había realizado las excavaciones. En los salones del Liceo intervenían Antonio López y Ángel Rodríguez Aguilera.
El público llenó el local, prueba inequívoca de que, a pesar del fútbol y del carnaval, cuando un tema interesa, la ciudadanía acude, aunque es bien cierto que algunas personas deseamos poseer, en ese momento, el don de la ubicuidad.
El baño árabe de Aldeire (siglo XII-XIII) forma parte del conjunto de baños del Marquesado del Zenete, territorio donde existen un importante número, algunos conservados en buen estado, al haber sido embutidos en construcciones posteriores que los han protegido. Seguramente el hecho de que los pueblos del Marquesado dispusieran de continuo caudal de agua proporcionado por los pequeños ríos que los atravesaban, y que garantizaba el abastecimiento de los baños, incentivase la construcción de un buen número de ellos en esa zona.
La población morisca de ese tiempo, se identificaba por sus arraigadas costumbres, una de las que más costó eliminar a la Inquisición fue el uso de estos baños públicos, por la importancia que tenía en las prácticas religiosas, sociales y culturales. Para erradicarlos, se ordenó su destrucción en toda la provincia de Granada, y como la norma tiene una excepción que la confirma, el Marquesado del Zenete lo fue, ya que al tratarse del señorío del hijo del Cardenal Mendoza, este proporcionó protección a la población hasta su expulsión en 1568. Desde entonces el baño que nos ocupa se convirtió en un espacio doméstico y de cuadra.
Hoy sigue siendo una propiedad privada, su dueño es, al parecer, una persona con sensibilidad por el patrimonio que desea rehabilitarlo para instalar en él un espacio expositivo con una buena colección de piezas de cerámica decorativa de época nazarí. Mantiene negociaciones con la administración autonómica de Cultura, y no parece que la cosa este bien encaminada, aspecto este bastante preocupante, porque no sería la primera vez que la mastodóntica burocracia eterniza proyectos ilusionantes.
Nos contaron que el baño de Aldeire constituye un ejemplo típico de baño público rural, de pequeñas dimensiones y estructura sencilla. El equipo de arqueología ha documentado que está constituido por tres naves paralelas y contiguas, de planta rectangular, orientadas de este a oeste, que se corresponden con las salas fría, templada y caliente. Los muros del baño son de mampostería y pizarra, unidas con mortero de cal y arena. Las bóvedas son de medio cañón de ladrillo (solo se conservan en las salas templada y caliente). Lumbreras o lucernarios cuadrados dan luz a las dependencias. El baño tenía además vestuario, pilas de agua caliente y caldera para calentar el agua, además del horno y la leñera.
Mostraron las fotografías del sistema de pilares sobre los que asentaba el pavimento original del baño y que permitía crear una cámara subterránea para el paso del aire caliente que caldeaba el suelo y la estancia, completado por medio de la circulación de agua procedente de la sala caliente (en la que se descubre la misma estructura) El circuito de agua era conducido por medio de canalizaciones internas, y el exceso de calor y/o vapor se eliminaba por medio de dos chimeneas abiertas en el muro.
La sala caliente es la de mayores dimensiones (3,25 por 9 m) presentando en el fondo tres espacios de tendencia cuadrangular: las de los extremos (2,10 por 2,70m) servían para albergar las pilas de agua caliente y la central (2,70 por 2,70 metros)para la estructura de combustión.
Mientras escuchaba pensé en el Alfaquí llamado Alí Aben Chapela, que era natural de Aldeire. El señor del Zenete, Rodrigo de Vivar, hijo del Cardenal Mendoza, lo designó en 1491 como su hombre de confianza para que se ocupase, en lo civil y lo criminal, de todos los problemas que se originaran entre los naturales del Marquesado. Me pregunté, si aquel musulmán, que al convertirse al cristianismo se bautizó Rodrigo Abenchapela, estaría rondando las excavaciones y se ofrecería como mediador para que mi sueño se hiciese realidad.
5.2.2008
Hace años escribía que en una noche fría soñé que, por obra y gracia de las ninfas de las fuentes, todos los baños de nuestra comarca recuperaban su antiguo esplendor…. Así que cuando MariÁngeles Lázaro me comunicó que, desde la asociación a la que pertenecemos, dedicada a la Conservación del Patrimonio de Guadix y Comarca, se había programado una conferencia con el título “El baño árabe de Aldeire. Nuevas aportaciones desde la arqueología”, pensé que las ninfas se habían puesto manos a la obra. En realidad no eran ellas, pero sí el equipo de arqueología que había realizado las excavaciones. En los salones del Liceo intervenían Antonio López y Ángel Rodríguez Aguilera.
El público llenó el local, prueba inequívoca de que, a pesar del fútbol y del carnaval, cuando un tema interesa, la ciudadanía acude, aunque es bien cierto que algunas personas deseamos poseer, en ese momento, el don de la ubicuidad.
El baño árabe de Aldeire (siglo XII-XIII) forma parte del conjunto de baños del Marquesado del Zenete, territorio donde existen un importante número, algunos conservados en buen estado, al haber sido embutidos en construcciones posteriores que los han protegido. Seguramente el hecho de que los pueblos del Marquesado dispusieran de continuo caudal de agua proporcionado por los pequeños ríos que los atravesaban, y que garantizaba el abastecimiento de los baños, incentivase la construcción de un buen número de ellos en esa zona.
La población morisca de ese tiempo, se identificaba por sus arraigadas costumbres, una de las que más costó eliminar a la Inquisición fue el uso de estos baños públicos, por la importancia que tenía en las prácticas religiosas, sociales y culturales. Para erradicarlos, se ordenó su destrucción en toda la provincia de Granada, y como la norma tiene una excepción que la confirma, el Marquesado del Zenete lo fue, ya que al tratarse del señorío del hijo del Cardenal Mendoza, este proporcionó protección a la población hasta su expulsión en 1568. Desde entonces el baño que nos ocupa se convirtió en un espacio doméstico y de cuadra.
Hoy sigue siendo una propiedad privada, su dueño es, al parecer, una persona con sensibilidad por el patrimonio que desea rehabilitarlo para instalar en él un espacio expositivo con una buena colección de piezas de cerámica decorativa de época nazarí. Mantiene negociaciones con la administración autonómica de Cultura, y no parece que la cosa este bien encaminada, aspecto este bastante preocupante, porque no sería la primera vez que la mastodóntica burocracia eterniza proyectos ilusionantes.
Nos contaron que el baño de Aldeire constituye un ejemplo típico de baño público rural, de pequeñas dimensiones y estructura sencilla. El equipo de arqueología ha documentado que está constituido por tres naves paralelas y contiguas, de planta rectangular, orientadas de este a oeste, que se corresponden con las salas fría, templada y caliente. Los muros del baño son de mampostería y pizarra, unidas con mortero de cal y arena. Las bóvedas son de medio cañón de ladrillo (solo se conservan en las salas templada y caliente). Lumbreras o lucernarios cuadrados dan luz a las dependencias. El baño tenía además vestuario, pilas de agua caliente y caldera para calentar el agua, además del horno y la leñera.
Mostraron las fotografías del sistema de pilares sobre los que asentaba el pavimento original del baño y que permitía crear una cámara subterránea para el paso del aire caliente que caldeaba el suelo y la estancia, completado por medio de la circulación de agua procedente de la sala caliente (en la que se descubre la misma estructura) El circuito de agua era conducido por medio de canalizaciones internas, y el exceso de calor y/o vapor se eliminaba por medio de dos chimeneas abiertas en el muro.
La sala caliente es la de mayores dimensiones (3,25 por 9 m) presentando en el fondo tres espacios de tendencia cuadrangular: las de los extremos (2,10 por 2,70m) servían para albergar las pilas de agua caliente y la central (2,70 por 2,70 metros)para la estructura de combustión.
Mientras escuchaba pensé en el Alfaquí llamado Alí Aben Chapela, que era natural de Aldeire. El señor del Zenete, Rodrigo de Vivar, hijo del Cardenal Mendoza, lo designó en 1491 como su hombre de confianza para que se ocupase, en lo civil y lo criminal, de todos los problemas que se originaran entre los naturales del Marquesado. Me pregunté, si aquel musulmán, que al convertirse al cristianismo se bautizó Rodrigo Abenchapela, estaría rondando las excavaciones y se ofrecería como mediador para que mi sueño se hiciese realidad.
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